jueves, 30 de marzo de 2023

Apareces sin reproches

Te apareces ante mí

Un tiempo después

Sin miradas de deseo

Ni siquiera de reproche.


Te apareces como si nada

Pero también como si todo.


Yo fui el ave que al vuelo

Atrapaste y soltaste luego.


Y tú fuiste la jaula que yo amé,

La cárcel que yo más ansiaba.


Me dejaste volver 

A mi libertad traicionera

Y solitaria.


No haberme amarrado

Para soltarme después.

No haberme amado

Para no quererme también.


La reciprocidad 

Nunca fue tu punto fuerte,

Corresponderme nunca

Estuvo en tus planes.


No te extrañe pues,

Que un día tu pájaro títere

De ti se despida

Y, al fin,

Vuele libre.

No hay beso

Mis labios separados

Mi boca abierta

Esperando tu lengua

Pero no llega,

No llega.


Choca mi aliento

Con tu aliento

Caliente, apresurado.

Se tocan los labios

Pero no se besan.


Caen mis pechos

Libres, sueltos,

Hacia tu pecho.


Se vierte el cabello

Por entre tus dedos

Los mismos 

Que se cierran

Para atrapar mi pelo

Para acercar mi boca,

Mis labios secos,

A tu ombligo,

Pero no quiero.


Sí quiero,

Pero no debo.

domingo, 7 de febrero de 2021

Aceptar, seguir

Cada vez estoy más cerca de aceptar que se acabó.

Las palabras se amontonan en mi garganta 

Hasta ahogarme

Cada vez que te pienso.

Y cada vez que me asalta tu recuerdo.

Pero algún día sabré del todo que se acabó.

Algún día sabré bien que ya no estás

Ni volverás.

jueves, 28 de enero de 2021

Memorias de un caballero

Marian,

Te escribo para poder respirar.

Te imagino leyendo esta carta,
El papel entre tus sedosas manos
Y me vuelvo loco de atar.

Hace tiempo que sé que no vives.
Entonces, ¿es posible esta carta
Hacerte llegar, conseguir que la leas?
No es probable.

Por eso yo mismo te la llevaré y la colocaré
Entre tus dedos ya fríos, pero aún delicados.

¿Cómo has podido marchar así?
No lo puedo comprender.
Si es por enfado, por algo que he hecho,
Lo exijo saber.

Te arrancaré, si no, la verdad de los labios secos.

Tal vez, incluso, me lleve lo que de mí es
Desde hace tanto tiempo.

Atentamente,
    Tu amor... tu corazón

sábado, 25 de julio de 2020

Espejito en la pared

Siempre vengo 
al caer el sol
a escuchar palabras 
que me alejen del rencor.

"¿Quién es, espejo,
quién es?" pregunto,
a veces sin querer.
"Tú eres, mi ama,
tú eres, mi amor".

Me postro ante él
Y vuelvo a preguntar, 
Pero el espejo no muestra
Quién soy en realidad.

Siempre engaña, 
ahora lo sé, 
me enseña una imagen
que no puedo ver.

"Espejito en la pared
contéstame sin esconder
los lamentos de mi alma
ni los años que fieros pasan."

"Entonces, dueña,
al decir entrego mi alma
que ni en vos hay bondad
ni en vuestro rostro beldad.

Si gustáis, rompedme en cien,
que no soy quién para contrariar
a quien me revive cada atardecer
con su canto temeroso
de recibir la cruel verdad
de este siervo sin más."
Propietario e inquilino y una conversación con un espejo mágico

domingo, 17 de mayo de 2020

Memento

Me perdería mil veces,
durante horas,
entre mis recuerdos.

Miraría
una y otra vez
las fotografías,
recordando esos momentos.

Vivo anclada en el pasado,
para mí el tiempo no pasa,
no cura nada,
las heridas siguen abiertas después de tanto.

Mi pasado
no está enterrado,
y si alguna vez he errado,
recordaré uno tras uno los recuerdos guardados.

martes, 28 de abril de 2020

Sombras

Los ojos rojos, morados,
de todos los colores,
después de conocer ciertas noticias.

En el acto el sentimiento es opaco
pero luego el cerebro se anima
y te canta una nana
y tu ansiedad te asfixia.

Enseguida tu alma te llama
te exige que sientas,
que padezcas,
que te encojas hasta desaparecer.

Te resistes... ¡resiste!
Te ordena que no sucumbas.

El mismo que te incita a volar,
El mismo que te incita a hundirte.

El mismo que te ayuda a nadar,
El mismo que te empuja a morirte.

sábado, 21 de marzo de 2020

Quiero ser la Luna

Quiero mirar hacia adelante. Quiero ser yo misma, quiero alejarme de todo el que no me aporta nada o no me hace bien. Quiero andar cada vez más rápido hacia mis decisiones, hacia mis deseos.

Voy nadando con fuerza hacia la superficie, dejar de ahogarme con prejuicios, y salir al océano. Me quiero ir de esta charca de siempre, donde hay siempre lxs mismxs peces dando vueltas, creyendo que van a alguna parte.

Quiero volar fuera del nido que mi mente ha creado. Quiero ser eterna e infinita. Quiero decidir, quiero reír, quiero disfrutar, quiero... ser yo misma.

Quiero ser la maldita luna: enorme, brillante, sola.

jueves, 19 de marzo de 2020

El hombre que no encontraba la Luna

"La encontraremos juntos" me decía siempre él.

Yo ya sabía dónde estaba, sólo tenía que mirar hacia arriba y, ¡voilà! Allí estaba. Pero él... parecía que no miraba.
A veces, incluso parecía no importarle no encontrarla. Yo le decía: mira, ahí, justo ahí... ¿ves?
Y él contestaba: aish, uish... no... ¡no la veo!
Y yo cada día más me hartaba de que no la encontrara. 

Le preguntaba: ¿no quieres verla?
Y él respondía: claaaaaro que quiero, ¡ya lo intento!

No lo intentaba de verdad, porque cansaba demasiado mirar hacia arriba.

Pues tranquilo, amiguito. Me la busco yo solita, no te necesito para nada. 

Al final le dejé, estaba harta de la insatisfacción. Me puse a mirar a la Luna yo sola.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Os he encontrado

-¡Ya decía yo! - espetó, ilusionado, Mark. - ¡Estaba claro! Todos rubios, ojos claros, escandinavos... ¡y yo más moreno imposible!.

Silvia y Thom se miraban atónitos. No comprendían que su hijo se hubiera tomado tan bien la noticia: que era adoptado.

De hecho, se le veía alegre; descansado. Suponían que no se sentía en paz sabiendo que había algo que no cuadraba. Estaban contentos.

-Y, bueno... ¿sabéis algo de mis padres... de verdad?

Ambos asintieron. Silvia fue en busca de algo, un cuaderno de direcciones y teléfonos. Buscó en la lista el apellido, donde a continuación salía la dirección.

-¡Fantástico! Les escribiré antes una carta -. Mark cogió el cuaderno, se sentó en su escritorio y se dispuso a escribir:
"Queridos padres biológicos,
Cuando menos lo esperéis, iré a mataros.
 Att: Mark, vuestro puto hijo".
 

martes, 23 de abril de 2019

De tinta manchadas

Mis sábanas de tinta están manchadas.
Son gotas de recuerdos, gotas de pensamientos,
De emociones y sonrisas.

Mis sábanas de tinta están pintadas.
Como si mi pluma hubiera querido saltarse las reglas,
Como si mi pluma quisiera volar libre alrededor de mi cabeza.


lunes, 8 de abril de 2019

Tormentos II

Tiempo hace ya que no me acuerdo de tu cara.
Ni de tus gestos ni de tus miradas.

Ni del sonido de tus llantos,
tan sólo tu voz, a lo lejos,
llamándome e intentando volver.

Pero no vuelves, ya no. No es que no te deje, es que no quiere tu voz llegar a mí.

Ya no te odio, ya no siento nada por ti.

Ya nada pasa cuando te recuerdo. Cada vez más y más lejos...

miércoles, 16 de mayo de 2018

Tormentos

Me acuerdo de tu cara, de tus gestos y de tus miradas. Del tacto de tu piel, de tus reacciones y de tus enfados.

Me acuerdo de tu risa, del sonido de tus llantos.

Recuerdo el latir de tu corazón, el sabor de tus labios.

¿Por qué sigo recordando eso a pesar de tu marcha? ¿Por qué lo recuerdo como si estuviese pasando en este mismo instante?

Te odio.

domingo, 8 de octubre de 2017

Insignificantes

¿Hacia dónde va la vida? ¿Qué quiero ser de mayor? Aún ahora, siendo ya mayor, me hago esa dichosa pregunta. Antaño ya estaba el camino trazado. Ya había un sendero por el que debía caminar. De golpe, un precipicio: decisiones, elecciones...

Nos dejan demasiado libres y, ¿acaso no queremos libertad? En ocasiones no. A veces necesitamos que nos guíen, repetir como monos todo lo que nos dicen que tenemos que hacer.

Pasan los años, los días se convierten en fotocopias, cada vez más descoloridas. Aparece en nuestro rostro la fatiga, el cansancio de la rutina, pinceladas de amargura y frustración.

Nos estancamos, nos hundimos... ¿cómo se avanza? Nos perdemos.

Y a veces nos quedamos así hasta morir.

Ahí va, otra gota efímera que se pierde en el océano sin dejar rastro.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Punto de encuentro

Nos encontramos en mitad de la vida, en mitad de una frase, en mitad de una noche que no sé si era estrellada.

Cuánta ilusión en tus ojos al mirarme en aquellos días. Qué bonitos los defectos cuando todo comienza.

Qué diferentes tus ojos al mirarme ahora, con una luz tan opaca, tan desilusionada.

Qué diferentes mis labios al pensarte ahora, dibujándose con trazos de pesadumbre y amargura.

viernes, 18 de agosto de 2017

Eternidad

Es extraño. Para mí todo está quieto, inmóvil. Pero todo sigue: la canción de la radio sigue sonando, los pájaros siguen cantando. Todo sigue sin mí.

Ya no tienen significado el ruido, el paso de los días... como si me hubiera quedado en medio del tiempo.

Ya no podré querer más. Hasta mis sentimientos se han congelado.

viernes, 16 de junio de 2017

En voz tan baja

Entre susurros nos decimos mil cosas: "ya no te quiero", "quiero que te vayas", "desaparece de mi vida", etc.

Todo es tranquilo y civilizado. No sé si te da todo igual o si te duele. Con la voz tan baja no me es posible notar el tono que empleas.

Además, es muy frío. Preparas una bolsa con ropa interior, me dices "hasta luego" como si nada. Para mí es el fin del mundo, pero te volveré a ver ─ sobre todo porque aún tienes todas tus cosas aquí ─ . Pero tu despedida es tan normal. Como si nada hubiera pasado.

Oh dios mío, ¿qué es lo que he hecho?

Lo he mandado todo a la mierda.

domingo, 11 de junio de 2017

Muestras de amor

Se van deteriorando nuestras cosas poco a poco.

Primero dejamos de frecuentar nuestro lugar favorito. Acabó desapareciendo.

Luego son los regalos, que se hacen pedazos lentamente. Sin darme cuenta, también pasa el tiempo para ellos.

También pasa el tiempo para nuestros corazones, para nuestras heridas. Pero no sé cuánto tiempo ha pasado. ¿Cuándo fue el último te quiero? ¿Nos dijimos adiós? No recuerdo si nos dimos la espalda al despedirnos, o si nos miramos hasta perdernos de vista. ¿Me fui yo o te fuiste tú?

¿Quién de los dos fue el primero que partió?

lunes, 29 de mayo de 2017

Las cosas que salieron mal

Vuelvo a aquél lugar después de mucho tiempo. Todo sigue igual: un puñado de personas andando de un lado a otro, corriendo, alterados. Siguiendo con sus vidas. Nada ha cambiado, pero para mí es distinto: todo tiene un color a nostalgia, a gastado. Un color de pasado, de antiguas caras risueñas y felicidad.

¿Por qué he vuelto? Quiero seguir con mi vida. No quiero volver a esa felicidad, sino crear una nueva. Estoy en proceso, soy feliz. Pero la maldita y testaruda nostalgia me persigue por todos los rincones que pisé con él.

No volvería. Rotundamente no. Pero fue mi primer amor, mi primer beso... mi primer todo. Y eso no se va de la cabeza tan fácilmente, ¿no?

Pues a él se le ha olvidado.

Su hogar, un recuerdo tan familiar y tan lejano. Su olor. Sus costumbres. Esas pequeñas manías. No volvería a ello, pero duele que las cosas cambien tanto.

Duele que te olviden. Que ya no le importe. Que no le interese saber qué pasó con ella...

Pero más tarde, decido armarme de valor  ir al sitio que tanto nos gustaba. Es posible que esté allí con alguien, pero aún así quiero ir. Él no estaba allí. De hecho, ni siquiera estaba el lugar. Me envuelve una sensación de tristeza: como si nuestro amor hubiera creado ese lugar donde nos refugiábamos y, al irse el amor, desaparece el refugio. Tendré que buscar un nuevo lugar.

jueves, 25 de mayo de 2017

Lecciones de antaño

Hijo, escúchame bien. Si alguna vez sientes la necesidad de matar, no te preocupes. Es normal. Sería raro que no tuvieras ganas después de lo cabrones que han sido contigo, mi amor. Tranquilo.
Y si alguna vez sientes unas ganas de morir tremendas, también es normal. Yo estoy aquí arriba, observándote siempre, y sé que la vida es muy dura. La vida que yo viví también lo fue. También sufrí.

Así que no te sientas culpable, cariño. Aunque mami te cuida, sé que te sientes muy solo. Me tienes presente, pero no puedes oír mi voz ni sentir mis caricias de apoyo. También sé que no asimilas lo ocurrido. No te das cuenta de que yo ya he vivido mi vida y tú tienes que hacer la tuya, ser feliz, crear tu camino, hasta que termine. De eso se trata. 

No te castigues por tus malos pensamientos, así como no te castigas por los buenos. Eso es lo que nos hace humanos y, lamentablemente, mortales. No tengas miedo de venir hacia mí, pero tampoco tengas miedo de permanecer en el mundo.

Vive, hijo. Vive. Y si llega el momento definitivo en el que quieres marcharte, vete. Sé valiente para quedarte. Sé valiente para irte. Estaré aquí, esperándote.