sábado, 21 de marzo de 2020

Quiero ser la Luna

Quiero mirar hacia adelante. Quiero ser yo misma, quiero alejarme de todo el que no me aporta nada o no me hace bien. Quiero andar cada vez más rápido hacia mis decisiones, hacia mis deseos.

Voy nadando con fuerza hacia la superficie, dejar de ahogarme con prejuicios, y salir al océano. Me quiero ir de esta charca de siempre, donde hay siempre lxs mismxs peces dando vueltas, creyendo que van a alguna parte.

Quiero volar fuera del nido que mi mente ha creado. Quiero ser eterna e infinita. Quiero decidir, quiero reír, quiero disfrutar, quiero... ser yo misma.

Quiero ser la maldita luna: enorme, brillante, sola.

jueves, 19 de marzo de 2020

El hombre que no encontraba la Luna

"La encontraremos juntos" me decía siempre él.

Yo ya sabía dónde estaba, sólo tenía que mirar hacia arriba y, ¡voilà! Allí estaba. Pero él... parecía que no miraba.
A veces, incluso parecía no importarle no encontrarla. Yo le decía: mira, ahí, justo ahí... ¿ves?
Y él contestaba: aish, uish... no... ¡no la veo!
Y yo cada día más me hartaba de que no la encontrara. 

Le preguntaba: ¿no quieres verla?
Y él respondía: claaaaaro que quiero, ¡ya lo intento!

No lo intentaba de verdad, porque cansaba demasiado mirar hacia arriba.

Pues tranquilo, amiguito. Me la busco yo solita, no te necesito para nada. 

Al final le dejé, estaba harta de la insatisfacción. Me puse a mirar a la Luna yo sola.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Os he encontrado

-¡Ya decía yo! - espetó, ilusionado, Mark. - ¡Estaba claro! Todos rubios, ojos claros, escandinavos... ¡y yo más moreno imposible!.

Silvia y Thom se miraban atónitos. No comprendían que su hijo se hubiera tomado tan bien la noticia: que era adoptado.

De hecho, se le veía alegre; descansado. Suponían que no se sentía en paz sabiendo que había algo que no cuadraba. Estaban contentos.

-Y, bueno... ¿sabéis algo de mis padres... de verdad?

Ambos asintieron. Silvia fue en busca de algo, un cuaderno de direcciones y teléfonos. Buscó en la lista el apellido, donde a continuación salía la dirección.

-¡Fantástico! Les escribiré antes una carta -. Mark cogió el cuaderno, se sentó en su escritorio y se dispuso a escribir:
"Queridos padres biológicos,
Cuando menos lo esperéis, iré a mataros.
 Att: Mark, vuestro puto hijo".